Ha sido tradicional en Ibagué, que las últimas administraciones se vean abocadas a las persecuciones políticas, intereses personales demandas, denuncias penales y querellas disciplinarias que buscan, algunas pocas, hacerle pasar malos ratos a los alcaldes, obligarlos a que se dediquen a su defensa y dejar de lado la gestión. La mayoría de estas acciones ha quedado en escándalos porque hasta ahora, no ha habido alcalde preso, destituido o sancionado pero como alguien dijo,!calumniá calumniá que de la calumnia algo queda!
Lo más sensato diría yo, es que quienes consideren que el servidor público de turno esta haciendo las cosas mal, se inicien las acciones pertinentes y dejar que la justicia obre pero hacer de una denuncia un sainete para que al final no quede en nada, con excepción del desprestigio, claro está, es contribuir a esa imagen negativa que tenemos, según algunos, de que los tolimenses somos envidiosos por naturaleza.
Uno entiende que avezados juristas de conducta impolutas luchen desinteresadamente para que los funcionarios o autoridades actúen dentro del marco de la Constitución y a Ley, como debe ser, pero lo que no esta bien, es que nos consideren estúpidos y es pretender ocultar que tienes intereses más oscuros que lo que ellos pretenden descubrir con sus denuncias o algarabías radiales.
El título de este comentario es precisamente lo que literalmente significa, empezó la fiesta de la calumnia, la mentira las injurias y eso que estamos a más de 15 meses de las elecciones pero como diría Rubén Darío Rodríguez Góngora quien ha sido implacablemente perseguido, " Los muertos que vos matáis gozan de cabal salud"... Política (Agregaría)
